Mente Enjaulada

    He empezado a odiar mi jaula,

a rascar mis alas hasta sangrar,

a ahogarme en las penas; esas que te matan,

morir y revivir en el camino, respirar. 

    He tratado de escapar

y parece que es una trampa más,

una de esas que te ponen cortina en la retina

o una cuerda en la yugular.

Realidad distorsionada, ¿que te apetece de cenar?.

Siento que agonizo en éste oscuro paraíso,

aquí mismo no se puede dormir

y no hay ni principio, ni final 

en este sitio tan utópico.

    Tengo que reaccionar,

dejarme llevar.

Tengo que amarme

y por un rato darme más.




Comentarios

Entradas populares