La dulce brisa de la vulnerabilidad
Y de repente te sientes como una flor esperando la brisa de las mañanas.
Por todo lo vivido y lo amargado hoy me declaro vulnerable como un ser sin ida ni vuelta.
De repente sientes el sol y el calor como absorción de tus vibras.
Sientes la lluvia y el frio como tu único refugio.
La noche y la oscuridad como tú único lugar.
De repente sientes que todo se te va, que tus manos están débiles, que tus ojos ya no tienen la misma mirada, que tus labios están más arrugados, que tu semblante es transparente y tú alma pide calma y no puedes, simplemente estás ahí, inerte, sin poder moverte.
Y de repente te das cuenta que no quieres seguir así, que nadie puede ayudarte más que tú, que quieres ver la luz o quieres que alguien te la enseñe, que alguien te de una esperanza más, una chispa que ayude a encender tu fuego otra vez. La única persona que puede salvarte eres tú y la dulce brisa de la vulnerabilidad se convierte en fuertes escudos de la vida mundana.
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